Ni amor ni sexo.
Sólo carne.
No hay nada que me interese en tu mente. O sí. Ya sólo pienso en tu cuerpo.
Aquella noche, por fin hablaron tus ojos, a través de unos labios, constantemente arrastrados por mi piel.
Notas de iris en tus sábanas, tu almohada, tu pelo, tu pecho y tu axila. Sólo espero que huelan a iris también tus sueños.
Si no está en la mesa, busca debajo de tus uñas.
No estaba loca.
(Foto: http://www.magnumphotos.com)

No hay comentarios:
Publicar un comentario