martes, 22 de mayo de 2012

Carnaval

Te llevaste entre tus uñas una parte del camino que recorrieron tus manos entre mi cadera y mi ingle derecha. En mi vientre, quedó el rastro de tu paso como marca encarnecida. Encima de tu mesita de noche la apoyé...

Ni amor ni sexo.

Sólo carne.

No hay nada que me interese en tu mente. O sí. Ya sólo pienso en tu cuerpo.

Aquella noche, por fin hablaron tus ojos, a través de unos labios, constantemente arrastrados por mi piel.

Notas de iris en tus sábanas, tu almohada, tu pelo, tu pecho y tu axila. Sólo espero que huelan a iris también tus sueños.

Si no está en la mesa, busca debajo de tus uñas.

No estaba loca.


No hay comentarios:

Publicar un comentario