jueves, 24 de mayo de 2012

Enséñame a volar

No había nidos de pájaros en Sevilla, así que entrelacé las fibras de mi pelo para ir a verte. Una encima de la otra y por debajo, formando un entramado reflejo de lo que más tarde hallaría en mi mente.

En honor a todos aquellos que quisieron volar, yo ando empezando.

A través de una sonrisa no devuelta, de unas ojeras moradas antesala de unos ojos que hablan. Cada día menos conmigo.

Ya no era ayer, sino mañana.


No hay comentarios:

Publicar un comentario