Los diecinueve días ya pasaron.
Pero la mañana de aquella noche no me dolió el estómago. Sonreía mientras arrugaba la nariz por culpa del sol que se despertó tan temprano. Y poco después me di cuenta de que no había nada allí. Ni en la barriga ni en los ojos.
Gracias.
(Foto: www.magnumphotos.com)
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