jueves, 14 de junio de 2012

Humo

Arrancadas las dos alas de cuajo, quise volver al capullo pero ya nada encajaba. No era fácil ser mariposa en un país donde todos los príncipes eran ranas.

Con la capacidad de volar, perdí también la del sueño; y es que antes, andaba todo el tiempo entre nubes, construyendo ciudades enteras de humo, a base de encender cigarrillos liados. Duraban poco, pero siempre lo suficiente para que alguno de los habitantes de sus primeras generaciones crease una religión alternativa a la mía. Entonces yo soplaba.

Soplé tan fuerte una de las veces, que arranqué una viga recién desencofrada que fue a aterrizar a unos ojos. Tuerto el perro, vino el dueño a reclamarme la vista de quien le mostraba el camino. Presa yo del infortunio, le entregué mis alas para que las usase como ofrenda a Tea.

Pero, ¿quién iba a rechazar la oportunidad de levitar sin mago? Se injertó las alas a las caderas y decidió habitar entre pájaros.

¿Qué es volar sin ver? ¿qué hace un ciego en Granada?


(Foto: http://thestwrd.com/post/22657958514)

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