Sin querer, me equivoqué,
la primera vez de boca.
Miles de lustros besando
la que no era la mía.
Parecía corresponder
y seguía yo enganchada.
Como en un hotel con criada,
o como en un cuento de hadas.
Cómo iba yo a saber,
que aquella boquita linda
junto a un lunar dibujada
ni siquiera me miraba.
Encantada con la tuya,
con tu tos y tu quebranto.
Me conmueve que no encuentres
para mi una explicación.
A los años de tu ausencia.
A los eternos veranos,
A las noches que pasamos,
sin besos y sin razón.
Pídeme por esa boca.
(Foto: www.magnumphotos.com)
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