una silla de enea roja.
Las noches sin Luna, sentábanse
tres viejos flamencos a cantar a las estrellas
canciones de cuna,
"Duérmete niño chiquito
descansa tus ojos en paz,
que ya mañana habrá horas
para aliviar mi verdad"
Por exceso de equipaje tuve que dejar la silla en el aeropuerto.
Sin embargo, a los tres cantaores, sí los pude embarcar.
(Foto: www.magnumphotos.com)
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