domingo, 17 de junio de 2012

Te regalo los zapatos, me empezaron a doler

Si a las doce no encuentras la salida
y a la una tropiezas con la almohada,
no te asustes que te diga
que la verdad de las mañanas
radica en las pasadas tardes,
noches y madrugadas.

Si a cada puerto le pides
que te traten como en casa,
no vengas luego llorando
si ves que después no pasa.

Son ya muchos los nombres
que yacieron en mis sábanas.
Muchos labios de mujeres
bebieron de mis propias tazas.
No vuelvas más a por tarta
ni a por besos en tu espalda.

Sigue jugando a las damas.


(Foto: http://thestwrd.com/post/24591238283)

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