Me nombraste situaciones ya pasadas que evitamos comentar hasta ese día. Reservadas como estaban para casos de emergencia, apenas consiguieron encender el indicador de que algo te faltaba. O te iba a faltar.
Como última instancia un "...si no, te vienes conmigo" llegó justo antes de que pudiese pedirte escapar. Pero su silueta se antepuso a mis palabras, y me las tuve que tragar una a una, sin masticar y sin agua.
Cambié de brazos, como te contaba, pues tu lucha era efímera como la arquitectura de las exposiciones universales o de las bienales de arte...
Y entre besos de otros labios, vi tu espalda.
Abandonándome.
(Foto: www.magnumphotos.com)

