jueves, 12 de julio de 2012

Azul

Permanece hasta que la habitación se vuelva azul.

Hasta que hayan retirado el Sol del fondo y vuelto a colocar la Luna; como cuando llegaste. Quédate hasta que enciendan las farolas a mano, una a una; hasta nuestra noche de bodas o hasta el juicio final. Prolonga en mi tu estancia; aguanta las ganas de irte y prosigue con tu tarea de hacerme feliz.

Poco a poco moveremos las piernas y las manos, retomaremos la inconsciencia y volveremos a mirarnos. Pero cuídate de que mi cuerpo se muera por el tuyo o de que me muerda las ganas de comenzar otra vez a subirme desde tu tobillo hasta tu vientre para pernoctar allí otra noche...


(Foto: magnumphotos.com)

No hay comentarios:

Publicar un comentario