Si ya sabes que desterramos los te quiero hasta que ya no hubiese más remedio, hasta que no hubiese otra opción, ¿por qué los oigo?
Si ya sabes que decidimos programar la retirada si los sentimientos nos ganaban al póker de la contención, ¿por qué apuestas con las verdes?
Si ya sabes que no puedo estar a menos de tres palmos de tu epidermis sin querer lamerla entera, ¿por qué te empeñas en pasar siempre por la zona más estrecha?
Deja los estrechos para los mares y súbeme a la mesa.
Sólo así me vales, sólo así te quiero.
(Foto: magnumphotos.com)
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