Me dijeron que tus abrazos eran adictivos. Comentaban entre risas, que tu perfume era corporal, que lo llevabas intrínseco...
De que sería maravilloso si pasara, no tengo dudas. Pero no se cuánto podría durar. Si no es para siempre, que al menos sea eterno.
Porque los dos sabemos la verdad. La verdad de unos cuerpos que se quieren a diez metros, sin rozarse, sin besarse, ni siquiera con mirar. Porque el amor también se transmite por ondas electromagnéticas a una temperatura normal.
Cuando quieras que te siga, tan sólo comienza a caminar.
(Foto: Marte)

No hay comentarios:
Publicar un comentario