aquí me tienes de nuevo. No he venido a quedarme ni a despedirme para siempre. Vuelvo, para recordarte que soy tuya; que pertenezco a algo cercano al trópico de Cáncer; que nací sobre unas coordenadas que no me pienso limpiar.
Y asumiré las consecuencias. Las futuras y las que cargo por herencia...
Tan soberbio y descarado, que arrebatas.
Tan salado.
Pero, ¿qué pretendes con tanto encanto, marinero?
En tu orilla me arrodillo, malposada; esperando una señal que ya no llega.
Pero al menos, no me dejes contentarme con el brillo de una sola estrella. No me guardes rencor por exiliada y permite que al regreso nade con las de aquella cala.
Son cosas del querer...

(Foto: www.magnumphotos.com)
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