martes, 12 de febrero de 2013

Alivios

Todavía embotelladas, llevo las lágrimas del maltrato que me diste. Se niegan a salir con este frío. Pues congeladas, queman en los ojos. Y no sirven.

No se deslizan, ni se derraman por las mejillas. Es más difícil que me empañen la clavícula. Nevarían lágrimas y pedirles además que formasen conglomeraciones cristalinas a una solución tan amarga, sería pedirles demasiado.

Pero suponiendo, que en vez de mías fuesen las tuyas las que estuviesen atascadas en una antesala a las caricias que ha sobrepasado el aforo...

(Culpa del tráfico)

Cambia las sábanas y orea la habitación antes del jueves


(Foto: www.magnumphotos.com)

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