Te habría gustado.
Y pasear tus pupilas por tantos verdes.
Oxigenarte los ojos en las texturas esponjosas
que aparecían con cada horizonte.
Te habría gustado.
Y elegir cada uno de los bocados.
Yo habría tenido con intentar contenerte
y pactar un helado como postre.
Te habría gustado.
Por las escalas, las pequeñas piezas en la acera,
la cúrcuma arena, los peines y el timing.
Te habría recordado. Una vez más. Con cada letra del viaje. En cada pixel del paisaje.
Pero. Y habrías odiado tantas cosas... Ojalá
(Foto: Marte)
