lunes, 30 de diciembre de 2013

Oda a su aroma

Suave mía, ¿a qué hueles, a qué fruto,
a qué estrella, a qué hoja?

Cerca de tu pequeña oreja
o en tu frente me inclino,
clavo la nariz entre tu pelo
y la sonrisa buscando,
conociendo la raza de tu aroma:
es suave, pero no es flor,
no es cuchillada de clavel penetrante
o amabelo aroma de violentos jazmines,
es algo, es tierra, es aire,
maderas o manzanas,
olor de la luz en tu piel,
aroma de la hoja del árbol de la vida
con polvo de camino y frescura
de matutina sombra en las raíces,
olor de piedra y río,
pero más cerca de un durazno,
de la tibia palpitación secreta de la sangre
olor a casa pura y a cascada,
fragancia de paloma y cabellera,
aroma de mi mano
que recorrió la luna de tu cuerpo,
las estrellas de tu piel estrellada, el oro, el trigo,
el pan de tu contacto,
y allí en la longitud de tu luz loca,
en tu circunferencia de vasija,
en la copa,
en los ojos de tus senos,
entre tus anchos párpados
y tu boca de espuma,
en todo dejó,
dejó mi mano olor a tinta y selva,
sangre y frutos perdidos,
fragancia de olvidados planetas,
de puros papeles vegetales,
allí mi propio cuerpo
sumergido en la frescura de tu amor, amada,
como en un manantial
o en el sonido de un campanario
arriba entre el olor del cielo
y el vuelo de las últimas aves, amor,
olor, palabra de tu piel,
del idioma de la noche en tu noche,
del día en tu mirada.

Desde tu corazón sube tu aroma
como desde la tierra la luz hasta la cima del cerezo:
en tu piel yo detengo tu latido
y huelo la ola de luz que sube,
la fruta sumergida en su fragancia,
la noche que respiras,
la sangre que recorre tu hermosura
hasta llegar al beso
que me espera en tu boca.

(Nuevas odas de Pablo Neruda 1956)


(Foto: www.magnumphotos.com)

viernes, 6 de diciembre de 2013

Notas a mano

-De vuelta al origen de coordenadas, tras 13 años no es volver por volver, ni regresar. Quizá en papel se lean las mismas letras tras mi nombre y el módulo de las distancias den el mismo resultado...

La cuestión son los recuerdos. Lo ganado con cada cultivo. Los nudos marineros. Los colores de la carne. Los sonidos de las risas. Y el tiempo.

-Trabajemos la memoria. No me digas qué te duele o te tendré que besar cada centímetro cuadrado de la epidermis que se enroje. Te dejaré un camino sonoro con cada beso. Y con cada roce un secreto. Y un grito a voces. 

Sick of maybes.

Cógeme de la mano.

-I thought I deserved something else… That´s the only reason.

Remember you said you´ll back off once it starts hearting. It´s been a while now. 

Although everyday, any hour, "between wrong-doing and right-doing, there is a field; I´ll meet you there” (Rumi).


(Foto: www.magnumphotos.com)