Si te abro la boca para cantarte una vez más por saetas o bailarte un fandango dependerá de tus manos.
Cuando agarras las mías y me giras a medias para comprobar que todo está.
Descomponme una vez más y no me unas. Agárrame de la cola y llévame dentro, que te entre al revés. Y trae espejos.
Mañana; te quiero allí. Pero olvida palabras prohibidas, barrios cerrados; quiero noches de vela y en vela, y no más "cuídate". Entero.
Yo te bailo lo que quieras.
Sigo contando olas, que lo sepas. Hasta la séptima.
Foto: Marte
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