lunes, 1 de octubre de 2012

Cuentas

Si fueras consciente del poder de atracción que tienen los ángulos de tu cara para con mi deseo de salvación de esta aventura sin retorno ni esperanza y dejases que retuviese cada una de las sombras y las líneas con las que te expresas por dos segundos en mi retina sin que me descubrieses mirándote de nuevo; te calcularía el número áureo que llevas proporcionándote la cara entre tu frente y tus sienes; y te hallaría la serie de Fibonacci, más que seguro en el iris de tus ojos...

Y tus pecas... esas pequeñas estrellas que claramente expresan alguna ley fractal, no me dejan pensar desde entonces en otros números...


(Foto: www.magnumphotos.com)

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