Espero que seas de verdad. Y no como los otros...
Aquellos tres me decepcionaron a tan temprana edad, que ni recuerdo haberles otorgado alguna vez mi confianza.
Al más gordo, no lo tomé en ningún momento en serio, a pesar de toda la publicidad.
De aquel que se me supone relativo, incluso aplicando la lógica de un niño, se sabía que no podía ser real. Pero incluso entonces nos gustaba observar la felicidad en la cara de nuestros padres tras el intercambio...
A tí, sin embargo, ya te he tocado e irradias calor. He bebido tu sudor mientras estabas sofocado y me ha devuelto la fe.
Y la sed de Lunas en compañía, de dolor de pies por las mañanas, de agujetas en los brazos y la espalda. Sed de medias luces, ojos semi-cerrados o semi-abiertos, rayos de mañana sobre piel cansada. Y de gritos. De alegría o sufrimiento.
Pero se real; aunque seas eterno.

(Foto: www.magnumphotos.com)
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